Crónica: Cuatro luces en la colmena: el adiós que iluminó las escalinatas

0
697

Al entrar a las escalinatas de la Universidad de Guanajuato, donde se rendiría un sentido homenaje a los cuatro estudiantes que perdieron la vida en un accidente en Valle de Santiago la mañana de este lunes, un silencio se apoderaba de aquel edificio de cantera que ha visto pasar generaciones enteras de estudiantes en busca de un grado académico. Hoy, para Melanie, Marcos, Fátima y Silviana, ese sueño se truncó.

La vibra del lugar era distinta. El dolor se palpaba en cada mirada, en cada suspiro contenido. Sus compañeros de clase, sus amigos, estaban ahí, reunidos no en un aula, sino en la inmensidad de esas escalinatas que tan emblemáticas son para los estudiantes. La tristeza y la unión se entrelazaban en un mismo sentimiento.

A lo largo de los escalones, muchos estudiantes, con lágrimas en los ojos, colocaban velas en memoria de sus amigos. Cientos de pequeñas llamas iluminaban la cantera, reflejando los recuerdos compartidos: las risas en los pasillos, las conversaciones en las aulas, los desvelos por las tareas, los cafés antes de los exámenes. Momentos simples, pero que ahora, en su ausencia, pesaban como enormes recuerdos imborrables.

Pocas veces se ve un gesto como este en la Universidad. No fueron las autoridades quienes llenaron el lugar; fue la esencia de la colmena legendaria, los estudiantes, quienes demostraron que la UG no es solo su historia ni sus muros, sino la comunidad que la hace vibrar día a día. Una comunidad que se quiere, que se apoya, que es una colmena, como reza la antigua leyenda de Doña Josefa Teresa de Busto y Moya, la gran benefactora de la UG: ‘Cuando murió, las abejas regresaron al panal’.

Hoy, estas cuatro abejas no solo regresan al panal. Vuelan alto, muy alto, más allá del tiempo, más allá del dolor, dejando en su vuelo el eco de sus nombres y el amor de quienes los recuerdan.