OPINIÓN POR ABRHAM RAMÍREZ
Del árbol a la caravana, un síntoma de la ciudad convertida en vitrina comercial
En días pasados la ciudad de Guanajuato —corrijo, la pequeña ciudad de Guanajuato— se vio envuelta en dos situaciones inusuales que llamaron la atención del pueblo: la instalación de un árbol de Navidad adornado en su totalidad con motivos de una conocida marca refresquera en pleno centro histórico; y, por supuesto, la caravana navideña de la misma compañía que recorrió la zona sur.
La ciudad, que presume ser un destino cultural cuyo centro recibe festivales internacionales de alto nivel como el Cervantino, terminó reducida a un mostrador comercial, a un escaparate.
El análisis tiene tres ejes críticos: salud pública, movilidad y opacidad financiera.
1. Salud pública
El mensaje implícito del árbol y la caravana es la promoción de una bebida cuyo consumo excesivo está directamente relacionado con obesidad, diabetes tipo II, trastornos metabólicos y caries. Según datos del Instituto Nacional de Salud Pública, las bebidas azucaradas son responsables del 7% de las muertes anuales en adultos, lo que equivale a 40,842 fallecimientos.
Promover gratuitamente un producto con tal impacto sanitario contradice por completo la obligación ética del Estado —siguiendo la idea aristotélica del bien común— de proteger la salud de su población.
2. Movilidad
El urbanismo de Guanajuato es frágil. Cerrar una calle aquí no tiene el mismo efecto que cerrar una avenida en una metrópoli. La caravana detuvo la movilidad cotidiana y agravó un problema ya habitual.
No se trata de prohibir eventos, sino de exigir análisis serios de costo-beneficio antes de convertir la ciudad en pasillo comercial.
3. Opacidad financiera
Tres escenarios posibles resumen la relación entre la empresa refresquera y el municipio:
1. El municipio pagó para exhibir la marca.
¿Por qué destinar recursos públicos a promover un producto dañino?
2. El municipio cobró por permitir la instalación y la caravana.
¿Dónde quedó ese recurso extraordinario? ¿Se justifican los daños a la salud y la movilidad?
3. El municipio no pagó ni cobró nada.
El peor escenario: un uso gratuito de la ciudad como escaparate, sin beneficio público alguno.
Al final, el mensaje es claro: Guanajuato, ciudad escaparate, normaliza y promueve el consumo de un producto nocivo para la salud, empeora su movilidad y lo hace bajo un velo de opacidad financiera.
Abraham Ramírez
