l histórico Teatro Juárez recibió al Ballet de la Ciudad de São Paulo con Réquiem SP, una pieza contemporánea dirigida por Alejandro Ahmed que llevó al público a una experiencia intensa, sensorial y profundamente emocional.

Desde el inicio, la obra deja claro que no se trata de un ballet convencional. El primer acto transcurre prácticamente en negros, donde la energía física de los bailarines se vuelve protagonista entre gritos, tensión y una sensación constante de angustia. Cada movimiento parece impulsado por la desesperación y la resistencia, mientras el escenario permanece sumergido en una atmósfera oscura y opresiva.
Ya en el segundo acto, el escenario cambia radicalmente. El blanco y los tonos rojos dominan la escena y transforman el ambiente en algo mucho más sensorial y visceral. La obra adquiere un carácter casi ritual. No es casualidad: el réquiem, históricamente, es una pieza fúnebre por excelencia y aquí esa idea se traduce en movimiento, respiración y energía corporal.
Uno de los elementos más impactantes es la caída constante de dos gotas de agua que caían sincronizadas sobre una especie de piedra con un microfono, creando un beat hipnótico que gobierna prácticamente todo el desarrollo escénico. Ese pequeño sonido se convierte en el corazón de la obra, marcando el ritmo emocional y físico de los intérpretes.
La tecnología también juega un papel fundamental. Una pantalla al fondo transmite en tiempo real los movimientos de los artistas mediante una cámara montada sobre un tripié completamente visible para el público. Los propios participantes la desplazan alrededor del escenario, generando perspectivas cambiantes e involucrando aún más al espectador dentro de la pieza.
Incluso la tramoya forma parte del espectáculo. Durante aproximadamente diez minutos, los miembros técnicos modifican el escenario a la vista del público mientras, en el sonido ambiental, pueden escucharse las órdenes que normalmente reciben por audífonos. Ese detalle rompe la barrera entre escena y operación técnica, haciendo que todo forme parte de la narrativa.
Alejandro Ahmed (Montevideo, 1971), director artístico del Ballet de la Ciudad de São Paulo desde 2023, ha planteado una visión que combina tecnología, pensamiento crítico y posturas anticolonialistas. Para el creador, el reto consiste en mirar hacia el futuro sin perder la esencia humana de la danza.
Ahmed ha señalado que su propuesta busca romper con la superficialidad de la era digital y generar “una profundidad instantánea”, cuestionando el consumo rápido de imágenes, el scrolling y la dependencia tecnológica. También plantea una autonomía estética y tecnológica desde América Latina, alejándose de modelos conservadores o coloniales.
Sin duda, el Ballet SP dejó en Guanajuato una muestra de energía física y emocional que transita entre la tristeza, la desesperación, la euforia y el colapso humano, en una puesta en escena donde danza, sonido y tecnología se mezclan para crear una experiencia inmersiva difícil de olvidar.
