Guanajuato, Gto., 15 de agosto de 2026.- De la música barroca de Dietrich Buxtehude a la fuerza sinfónica de Serguéi Prokófiev, la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (OSUG) inauguró su nueva temporada de conciertos en el Teatro Juárez, bajo la dirección artística de Juan Carlos Lomónaco.
El programa, titulado “Nuevos Horizontes Sinfónicos”, reunió obras de tres épocas distintas y tuvo como invitado al trombonista español Ximo Vicedo, solista de la Orquesta Sinfónica de Radio Televisión Española.
La noche comenzó con la Chacona en mi menor, BuxWV 160, de Dietrich Buxtehude, en la orquestación realizada en 1937 por el compositor mexicano Carlos Chávez.
Originalmente escrita para órgano, la pieza adquirió una dimensión distinta en su versión para orquesta, en la que Chávez trasladó la estructura y carácter de la obra barroca a la sonoridad de un ensamble sinfónico.
El trombón tomó después el centro del escenario con el Concierto para trombón y orquesta en do mayor, de Nino Rota, compositor italiano ampliamente conocido por su trabajo para el cine, pero autor también de una extensa producción de música de concierto.
Ximo Vicedo asumió la parte solista de una obra que exige tanto potencia como agilidad al instrumento. A lo largo de sus tres movimientos —Allegro giusto; Lento, ben ritmato; y Allegro moderato— mantuvo un diálogo constante con la orquesta dirigida por Lomónaco.
Tras el intermedio llegó una de las piezas de mayor peso del repertorio de la noche: la Sinfonía n.º 5 en si bemol mayor, op. 100, de Serguéi Prokófiev.
Compuesta en 1944, en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, la Quinta Sinfonía fue definida por el propio compositor como una obra dedicada a la grandeza del espíritu humano.
Sus cuatro movimientos —Andante, Allegro marcato, Adagio y Allegro giocoso— llevaron a la OSUG de pasajes amplios y solemnes a momentos de intensidad rítmica, hasta desembocar en el vertiginoso final de la obra.
Con este programa, la Sinfónica de la Universidad de Guanajuato puso en marcha una nueva temporada en el Teatro Juárez, enlazando en una misma noche el barroco europeo, la música italiana del siglo XX y una de las grandes páginas sinfónicas de Prokófiev.
