La compañía presentó en el Festival Internacional Cervantino una puesta en escena sobria que combina danza española, música y teatro.
El flamenco regresó a la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas con Carmen, de la Compañía Antonio Gades, en una presentación sobria que llevó al escenario guanajuatense una de las obras emblemáticas del coreógrafo español, concebida junto al cineasta Carlos Saura.



La puesta en escena reunió zapateado y fragmentos de la ópera de Georges Bizet, además de otras referencias musicales que acompañaron la historia de la protagonista creada por Prosper Mérimée. A pesar de la lluvia, el público nacional e internacional permaneció en sus lugares hasta el final de la función.
La obra recupera la interpretación de Gades sobre Carmen, un personaje que representa la lucha de una mujer por decidir sobre su propia vida frente a las convenciones sociales. Lejos de reducirla a una figura dominada por la pasión, el montaje presenta a una mujer que defiende su libertad y se mantiene fiel a sus principios.
Bajo la dirección artística de Stella Arauzo, bailarina principal de Gades e intérprete histórica del papel de Carmen desde 1988, la compañía reunió a distintas generaciones de bailarines formados en la tradición artística del coreógrafo. Esmeralda Manzanas asumió el papel titular, mientras que Álvaro Madrid interpretó a Don José.
La música articuló distintas tradiciones a lo largo de la función. A las guitarras y el cante flamenco, interpretados por Enrique Bermúdez “Piculabe” e Israel Paz, se sumaron pasajes de la ópera Carmen, de Georges Bizet; fragmentos de El gato montés, de Manuel Penella, y referencias a la poesía de Federico García Lorca.
Uno de los rasgos distintivos del montaje es la sobriedad de su lenguaje escénico. Los cambios de iluminación y las transiciones entre escenas contribuyen a construir una narración en la que la danza no depende únicamente de la ejecución de los pasos, sino también de la intención dramática y de aquello que ocurre entre cada movimiento.
Esta concepción forma parte del legado de Antonio Gades, quien desarrolló una manera de entender el flamenco como lenguaje teatral, en el que el movimiento, la música y la interpretación construyen una historia.
Con Carmen, la compañía llevó al Festival Internacional Cervantino una obra que mantiene vigente la visión de su fundador y que encontró en la Alhóndiga de Granaditas un escenario para volver a contar una historia de pasión, libertad y conflicto a través de la danza.